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VOCACIÓN Y MINISTERIO SACERDOTAL

(1941 – 1959)

 

CONSILIARIO NACIONAL

 

Si bien hizo algo de ministerio sacerdotal cuando fue coadjutor provisional en San Lorenzo de El Escorial y estudiante en Salamanca, su ministerio sacerdotal propiamente dicho empieza con su nombramiento como Consiliario Nacional de los Jóvenes de Acción Católico, pues hasta ese momento estaba totalmente entregado a completar su formación sacerdotal por decisión de su Obispo.

«Sobre la naturaleza y el ejercicio del ministerio sacerdotal era clásica su afirmación de ofrecerse como víctima por el bien de los hermanos, dándole un valor amplio y profundo al sacrificio» [90].

Corría el mes de marzo de 1950. Era estudiante en Salamanca. Cursaba el Tercer Curso de Teología. Pero Dios, a través de la Jerarquía, tenía otros planes para él: La Consiliaría Nacional de los Jóvenes de Acción Católica. Por estas fechas, tenía ya indicación de sus Superiores de terminar cuanto antes sus estudios.

Estando dando Ejercicios Espirituales en Toledo en dicho mes a los jóvenes de Acción Católica una tarde –dice José Díaz Rincón Cf.– «… faltó mucho tiempo … porque le había llamado el Cardenal Primado, Arzobispo de Toledo, Mons. Enrique Pla y Deniel, para proponerle y confiarle, en nombre de los Metropolitanos españoles, la Consiliaría Nacional de los Jóvenes de Acción Católica. Al regresar … venía radiante y gozoso. De inmediato nos lo comunicó al centenar de ejercitantes … quedando aquella noche muchos en vigilia eucarística para agradecer a Dios este regalo y encomendar al nuevo Consiliario en su nueva responsabilidad ... El nombramiento no salió hasta finales de mayo, pero desde ese momento se volcó en el servicio».

Días después, escribe a Sor Carmen desde Salamanca dándole la noticia [91]. « .. No la busqué –le dice –; empezaba a orientar mi actuación aquí; veía más posibilidades, pero la Jerarquía expresa la voluntad de Dios y hay que seguirla ... En la próxima reunión de la Dirección Central de la Acción Católica Española [92] tomarán el acuerdo definitivo».

Y el acuerdo fue tomado.

El 31 de mayo de 1950, el Cardenal, atendiendo a las circunstancias personales que concurrían en su persona, y de acuerdo con la Dirección Central de la Acción Católica Española, le nombró Consiliario Nacional de los Jóvenes de Acción Católica.

Con motivo de su nombramiento, después de felicitarle y darle plenas seguridades de que asistirá a su difícil apostolado con sus oraciones, sobre todo en la Santa Misa, un amigo (firma ilegible) le dice [93]: « ... Lo que hace falta es que esa fe que tú tienes en el amor la difundas entre los muchachos, y así será nuestra Juventud de Acción Católica una “realidad” efectiva. Nadie como tú puede hacerlo ya que conoces a la perfección los ambientes juveniles y lo que por dentro y fuera es la Acción Católica ... ».

«Consciente de las dificultades –se iniciaban entonces los vientos de reforma– [94], aceptó, sin embargo, la Consiliaría …, y siendo por formación amante de la tradición, supo armonizar y encarrilar con un acertado concepto de Iglesia los nuevos movimientos sin que se creasen dificultades» [95].

Tres días después de su nombramiento, el 3 de junio –y tercer aniversario de su primera Misa–, tomaba posesión de su cargo tras la celebración de un acto Eucarístico en el Consejo Superior a las ocho de la tarde en presencia de Mons. Zacarías de Vizcarra. A las siete y media había llegado de Salamanca, siendo recibido por Alfonso Prieto, Presidente de la Comisión Nacional de la Juventud Universitaria Masculina de Acción Católica; Cándido Martín Álvarez, Director del Secretariado Castrense del Consejo Superior, y Ángel Orbegozo, redactor jefe accidental de SIGNO. Muchas fueron también las personalidades e invitados que asistieron al acto.

El Consiliario saliente, Rvdo. D. José Arbeo Olejúa, terminó sus breves palabras diciendo que el único consuelo que tenía al dejar el cargo (había permanecido en él poco tiempo: había sido designado el año anterior) era que quedaba en las manos expertísimas de Manuel Aparici.

A continuación, habló Manuel Aparici. Comenzó expresando su profunda emoción ante ese nombramiento, que, como siempre, le abruma.

«Es designio del Señor –dice– llevarme siempre a los puestos de responsabilidad sin merecimientos por mi parte, para hacernos comprender que Él lo puede todo y que puede hasta sacar diamantes de las piedras. Ya veis ... aquel Manolo ... que hacía cola en las taquillas de los cines fue llamado por el Señor para ser ministro suyo y ahora para ejercer la Consiliaría Nacional de los Jóvenes, por orden de la Jerarquía, que siempre acierta, y ésta es mi única esperanza.

»Cuando supe la inminencia de mi nombramiento, me pasé dos días en el Pilar. Otra vez pedí a la Santísima Virgen: “Tú, Señora, que trajiste 20.000 jóvenes a tus pies, ayúdame otra vez, ayúdame a ser fiel a la Jerarquía en primer lugar, y a sostener a las almas de los jóvenes siempre”. Lo demás debéis hacerlo vosotros, por que no olvidéis que la Acción Católica es obra de seglares. Y, como ha dicho el Papa, no es hora de palabras sino de acción. Por mi parte, yo os pido que me ayudéis y que me acompañéis. En todos vosotros, jóvenes actuales y decanos, confío ... ».

Finaliza su intervención con estas palabras:

«Cuando el Señor me llamó le pedí que así como en le Cenáculo no había tenido reparo en vestirse de siervo para lavar los pies a las apóstoles, tampoco lo tuviera en vestirme a mí, el más indigno de sus siervos, en sacerdote suyo. Esto mismo le he pedido ahora».

Seguidamente hace uso de la palabra Mons. Vizcarra.

«Aparici –dice– ha puesto de manifiesto su esperanza en el auxilio de la gracia. El tiene la experiencia decisiva de una gracia de estado de la que se ha aprovechado admirablemente. Esta misma gracia de estado que le ha preparado para la nueva gracia del estado de Consiliario.

»Mientras ejerció su cargo de Presidente Nacional pensaría muchas veces en el Consiliario ideal, y ahora está en condiciones de realizar todo lo que había pensado. A nosotros nos corresponde, como él ha pedido, ayudarle con oraciones para que pueda trabajar en estas circunstancias difíciles y ante este obscuro porvenir del mundo. Pero por muy inseguro que esté todo lo que nos rodea, sabemos que siempre esta obra de formar hombres cristianamente dará espléndidos resultados. Y formar juventudes es lo único serio y eficaz para hacer frente a lo que el Señor quiere que suceda. Por eso os pido que le acompañéis con vuestras oraciones para que sepa usar bien de esta nueva gracia de su nuevo estado».

Por último, las preces finales que dirigió el Sr. Obispo. El acto terminó con el Himno de la Juventud.

Ya en la intimidad del Consejo, Enrique Pastor, Presidente del mismo, presentó a Manuel Aparici a cada uno de los miembros y colaboradores del Consejo y personal de la casa, empezando por el Director de SIGNO, Luis Mira Izquierdo.

Al día siguiente, sábado, a las ocho de la mañana, celebra la Santa Misa en la capilla del Consejo Superior. Asiste el Consejo en pleno, decanos, colaboradores y representaciones de la Junta Técnica».

En la sección de «Editoriales», y bajo el título de «El Consi-liario», SIGNO escribe ese día:

« ... SIGNO quiere ofrecer sus mejores votos a D. Manuel Aparici, durante cuya Presidencia, y en gran parte por su valioso impulso, vio la luz ...

»El Consiliario es el alma de la Obra, el formador de apóstoles, el ángel tutelar de todos los miembros. Su labor sacerdotal es de tal importancia, que sin ella no podría haber Acción Católica, según estas Palabras de Pío XI ... ».

Más tarde, Manuel Aparici anota en su Diario:

«He sido creado sacerdote y el fin del sacerdocio es la glorificación del Amor divino.

»Bien claro me ha hecho conocer el Señor que el medio mejor para glorificar su amor es la cruz. Hace años que digo pedirle la cruz; es verdad que cuando me la ha enviado nunca llegué a rebelarme contra ella. Pero pese a todas mis promesas y predicaciones no tengo hambre de cruz, de penitencia y humillaciones.

»Y ahora el Señor me ha puesto al frente de unos jóvenes amados como sacerdote Consiliario, y sacerdocio y Consiliaría exigen santidad verdadera y manifiesta.

»Austeridad y sacerdocio o victimación integral debe ser mi lema. No podré conocer bien el amor de Cristo y menos darle a conocer a los jóvenes sin la locura de la cruz».

«No puedo dejarte solo en la cruz, Jesús mío, porque te amo ... No puedo tener paz ni gozo sin vivir en tu cruz».

«Para empezar de nuevo y de verdad, he de hacer hora y media de oración todos los días; lectura espiritual; examen bien hecho; renovar el voto de víctima e imponerme penitencia en el comer, las posturas y llevar cilicio desde que me levante hasta después de la Santa Misa; procurar ver en todos los prójimos, especialmente en los jóvenes, a mi amado Jesús; dedicar dos horas al estudio; los jueves hacer la Hora Santa en la que examine especialmente mi victimación durante la semana; y todos los meses, además del canónico, practicar un día completo de retiro; santo rosario y devoción filial y tiernísima a la Santísima Virgen.

»¡Cuánto pecado hay en el mundo y cuán indiferente he vivido hacia ellos como si no fuera misión del sacerdocio que Cristo me participó “quitar los pecados del mundo”!».

«Señor, dame tu gracia para que de verdad me crucifique ... Hace muchos años que me lo pides. Concédeme ya tu gracia para que viva crucificado, siquiera Señor por tus amados jóvenes, tus seminaristas y tus sacerdote»

Con motivo de su toma de posesión, Enrique Torres Vázquez escribe en SIGNO [96]:

«Manolo Aparici, el Capitán de Peregrinos, ahora Rvdo. Sr. D. Manuel Aparici, vuelve a nuestra casa. Para los que venimos escribiendo año tras año desde SIGNO la historia de la Obra, la noticia, aparte de llenarnos del natural júbilo, nos ha parecido que borraba por unos momentos nueve años de ausencia de Manolo en el quehacer cotidiano de nuestro rincón de trabajo de la calle Conde de Xiquena y que el  Presidente  Nacional  había  cambiado  su  despacho  contiguo –separado por una simple y discreta puertecita– por el del Consiliario. Sólo en ese ropaje talar, que es el testimonio de la promesa cumplida, D. Manuel Aparici se diferencia de aquel Manolo Aparici en quien están encerrados casi toda la historia y el espíritu motor de la Juventud de Acción Católica Española ...

»Vuelve otra vez a nosotros sin haber perdido esa sonrisa simpática, llena de vida sobrenatural, de ansia apostólica, que sabe acompañar a la palabra dulce, irresistible de maestro de jóvenes y que le hicieron campeón de propagandistas y Capitán de este ejército juvenil de peregrinos al grito jacobeo de “¡Dios ayuda y Santiago!”.

»¿Para qué incluir entre estas líneas un párrafo de felicitación protocolaria y de usual congratulación? Nuestro nuevo Consiliario Nacional no las necesita. Él viene a su casa, que dejó provisionalmente, y nuestras  palabras  son  ahora  las  de  un entrañable abrazo al padre –para unos– o, para otros, al hermano mayor. En torno a su figura siempre joven, siempre evocadora, los Jóvenes de Acción Católica Española tienen abierto un nuevo horizonte que ni siquiera pueden sospechar. Pidamos a Dios y al Apóstol por esta nueva etapa de Manolo Aparici en el seno de la Obra donde jerárquicamente ha sido el alma, ya que no es otra la misión tutelar del Consiliario».

Siete días después de su toma de posesión se dirige a todos los sacerdotes Consiliarios y jóvenes de Acción Católica por medio de SIGNO [97]:

«Amados en Cristo Jesús:

El Señor, tras de concederme la gracia inestimable de hacerme convivir trece años con los jóvenes seglares llamados por Él a colaborar en el apostolado jerárquico, seis con los jóvenes levitas y tres con sus sacerdotes, me trae por medio de la Jerarquía de su Iglesia a este puesto de Consiliario, tan superior a mis fuerzas e inmerecido para mi insigni.-ficancia ...

»Fue la caridad de Dios la que me tuvo entre vosotros, hermanos Consiliarios y amadísimos jóvenes, para que en vosotros, pizarra viva en la que día a día el Divino Espíritu va escribiendo, la aprehendiera y a mi vez la reflejara. A vosotros me trae de nuevo; los dos amores se resumen en uno: el de la glorificación del Padre por el amor que nos manifestó en su Hijo en la cruz y el fuego del Espíritu Santo. Esa es nuestra común Empresa, a la que la Santa Iglesia nos llamó: aprehender el amor que el Señor tiene a los jóvenes de España, la Hispanidad y el mundo, para que esa caridad de Dios, informando nuestro vivir individual y social, se les manifieste, los atraiga y los vivifique, y así la Jerarquía de la Iglesia y sus cleros, con el brazo largo del apostolado seglar, retorne a la humanidad extraviada al divino redil del Corazón del Redentor.

»¿Lema y programa? ... El lema que aquella generación escribió con su sangre fue: “Una Obra de Dios no muere cuando ha encontrado un alma que se ofrezca a morir por ella”. Ayudémonos mutuamente, para que muriendo cada día a lo humano, viva más y más en nosotros Cristo.

»Vuestro siervo en Jesús, Manuel Aparici».

Fue una suerte para la Juventud y una gracia del cielo que volviera de Consiliario. «Cuando volvió ... entendió que había que buscar nuevas fórmulas de apostolado, porque la Juventud de Acción Católica había entrado en una crisis o anquilosamiento» [98].

«El período 1948-1954 –desde la Peregrinación a Santiago hasta la iniciación de los Cursillos de Cristiandad– es –según Salvador Sánchez Terán [99]– el más difícil de la Juventud de Acción Católica ... Atraviesa una crisis aguda ... Es una etapa de transición y de desorientación ideológica. Es la crisis de la Juventud de Acción Católica ... si bien ésta no afecta solamente a ella, sino a la mayoría de los Movimientos juveniles apostólicos y estatales. Es por los años cincuenta cuando se habla tanto de la atonía, el pesimismo y el egoísmo de los jóvenes. Es una crisis general de la juventud. La conclusión de las Jornadas Nacionales de Presidentes Diocesanos de la Juventud de Acción Católica del año 1953, sobre la situación juvenil en España, es aterradora. La transcribo por ser –a mi juicio– fiel exponente de esta etapa. Dice así: “La juventud española es una juventud vieja, escéptica, desorientada, sincera y amante de lo concreto, pasiva, deformada y mediocre, presentando externamente una gran insolidaridad. Panorama sencillamente aterrador, cuando se piensa que tenía bastantes garantías de autenticidad, pues estaban definidas por jóvenes que dirigían a la juventud y convivían con ella”. Hoy día ningún dirigente juvenil firmaría esta definición. La explicación de esta crisis es sencilla. Influyen en ellas dos factores importantes. Uno de ellos es general: la transición de la generación de la guerra como tal juventud. A partir del año 1950 ningún dirigente o militante del Movimiento juvenil ha estado en los frentes de batalla, no han vivido el clima religioso–patriótico de 1936, encuentran huecas las frases acuñadas en 1940, los signos externos han perdido valor, las emotivas concentraciones no responden a su deseo de lo sincero y lo concreto, y la situación de España en lo interno y en el exterior no es tan brillante como para arrastrar apasionadamente a una mentalidad y labor común a la promoción juvenil de los años cincuenta.

»En síntesis, los Movimientos juveniles siguen parados en el esquema de la etapa anterior, sin adaptarse a las características de la nueva juventud y dar respuesta a sus problemas e inquietudes.

»El segundo factor, de la crisis de la Juventud de Acción Cató-lica es interno. Los planes y métodos apostólicos utilizados en la etapa anterior están gastados. Se sigue aferrado a las normas antiguas, pero se busca a la vez nuevos planteamientos ...

»Los Consiliarios y dirigentes nacionales están divididos en cuanto a la orientación a seguir. El mismo Consejo Superior es escenario de estas discrepancias que originan amplias discusiones y que lógicamente merman la eficacia y la acción apostólica. Cuatro tendencias fundamentales se daban en su seno sin que ninguna de ellas alcance preponderancia ... con lo que la labor de unos y otros es extraordinariamente difícil e ingrata.

»Pero toda esta etapa de crisis lo es también de inquietud y búsqueda; y por eso en estos años es cuando la Juventud de Acción Católica da a la luz los dos fenómenos más decisivos en el apostolado seglar de nuestros días: Los Cursillos de Cristiandad y los Movimientos especializados con su ideología y métodos reno-vadores de la Acción Católica».

«Después de viajar por todas las Diócesis españolas, la síntesis de su informe al Cardenal Primado es la siguiente: “Una gran estructura ha quedado vacía. Hay que empezar de nuevo”» [100]. Pero ya desde antes de hacerse cargo de la Consiliaría, venía preocupado por el bajo espíritu de sus miembros, preocupación que ya sentía recién ordenado sacerdote con relación a aquel bloque que hacían SIGNO: No había vinculación de los Centros con los Consejos Diocesanos ni de éstos con el Consejo Superior, cotizaba el 12%, etc.

«Dos caminos: Volver a empezar [suspendiendo SIGNO y TRAMPOLÍN, principalmente causantes del déficit (425.000 Ptas. anuales [101]] o rehacer la Juventud de Acción Católica manteniendo la apariencia de lo existente. Propone el siguiente plan de actuación para 1951: Formación de cuadros de dirigentes; medios: reorganización del Colegio de Propagandistas y organización de Cursillos de Formación; rebajar deudas y desaparición del déficit» [102].

No obstante, «prosigue su labor con el celo de siempre» [103]

y «se dedica apasionadamente a reconstruir la Juventud de Acción Católica. Descubre que, por un lado, debía apoyar y potenciar los Movimientos especializados, y para ello promueve el nombramiento de D. Mauro Rubio y de D. Miguel Benzo para las Juventudes Obreras y Universitarias, y en la Acción Católica General descubrió el Cursillo de Cristiandad, para que muchos jóvenes ahondáramos en la vocación apostólica» [104].

A los seis meses de haberse hecho cargo de la Consiliaría, el 4 enero de 1951, solicita a Alfredo López, Presidente de la Junta Técnica Nacional de la Acción Católica –como a decano y antiguo amigo– una entrevista porque la situación del Consejo es grave, aparte estaba su situación personal. Le dice:

«La situación de este Consejo es grave; no sólo la deuda cuantiosa que no ve trazas de liquidar, sino el déficit enorme que existe.

»Aparte está mi situación personal; seis meses he esperado; pero es preciso saber a qué atenerme para tomar las providencias precisas para poder atender a mi madre y cumplir mis compromisos.

»Cuando me hice cargo de la Consiliaría dejé sentado bien claro que no sería misión del Consiliario ir buscando dinero para el Consejo; pero en este mes el Consejo Superior necesita 100.000 Ptas. y no veo que los muchachos piensen siquiera en arbitrar medios para encontrarlas, sino que sea el Consiliario quien las busque.

»En fin, espero tus noticias. En seis meses no hemos hablado ni una sola vez de la Juventud de Acción Católica y creo que debías reservar un rato al mes para que habláramos de ella».

Por otro lado, era preciso rehacer y renovar el Colegio de Propagandistas. Y, escribiendo de rodillas (no figuran destinatarios ni fecha), hace el siguiente llamamiento:

«Amado Hijo en Cristo Jesús:

»Te escribo de rodillas. Ante mi alma están presentes la Divina Sed del Calvario [105], los millones y millones de hombres en pecado y tu alma, templo de la Santísima Trinidad, a quien me dirijo.

»Es preciso rehacer y renovar el Colegio de Propagandistas en su núcleo general y fundamental que sirve a las actividades generales suscitadas por la caridad apostólica que el Señor derrama en su Juventud de Acción Católica. Tiempo ha que se definió el Colegio de Propagandistas, cuando fuimos agraciados sus iniciadores con la angustia de “Su Sed”, como grupo de voluntarios de la cruz, Vanguardia juvenil de la Cristiandad en continuo fuego de Pentecostés; y la promesa que en su día te pedirá el Señor será: “Ser hostia y víctima que en todo momento se ofrezca al Señor por su reinado en el corazón de los jóvenes”.

»Verás que no se trata de jugar al apostolado, ni de dedicar a él los ratos perdidos; se trata de que tomemos en serio el llamamiento que el Señor nos hizo; de que por culpa nuestra no quede estéril su Sangre Preciosa en las almas de los Jóvenes de España, de la Hispanidad y del Mundo.

»El Vicario de Cristo ha dicho que “se precisan jóvenes de fe entera, de convicciones profundas que quieran la vida divina y la quieran en abundancia, jóvenes que trabajando, orando, estudiando y sufriendo tengan el corazón como ascua que les abrase en amor apasionado a Jesús, en amor a las almas”. Este tipo de jóvenes es lo menos que el Colegio de Propagandistas puede dar al Señor y a su Iglesia, porque la Santa Escritura dice: “Los justos brillarán como el Sol y se propagarán como la chispa en el cañaveral”; y tú y tus hermanos de Colegio debéis ser luz que arda en lo alto del candelero y en nuestras actuaciones en cursillos y propaganda, chispa de fuego abrasador que se propague en tus hermanos.

»La actuación que de modo más urgente y apasionante pide el Señor al Consejo Superior y a su Colegio de Propagandistas es la celebración de “Cursillos de Militantes de Cristiandad”, Cursillos de Profesores de éstos y de otros Cursillos y visitas apostólicas a los Jóvenes de Acción Católica de las Diócesis. Mas para poder corresponder a esta petición apremiante que el Señor nos hace a través de las peticiones de más de veinticinco Consiliarios de Jóvenes que solicitan del Consejo Superior la celebración urgente de estos Cursillos, es preciso contar con jóvenes propagandistas idóneos; y S.S. Pío XI decía en su carta póstuma: “jóvenes ardientes de espíritu apostólico, por su virtudes y su fe abiertamente profesadas se convertirán en centro de atracción para sus compañeros   alejados de la Iglesia de Dios”; éstas son las cualidades esenciales que ha de tener el propagandista para actuar como dirigente en Cursillos, sin esta caridad ardiente que orienta toda la vida al apostolado, sin fe viva e ilustrada que espera firmemente en las divinas promesas, sin abnegación que todo lo sufre y lo soporta, tu actuación apostólica en cualquier clase de actividad, pero especialmente en Cursillos y visitas, sería nociva pues manifestaría una contradicción entre tu palabra y tu conducta que defraudaría a los jóvenes que hoy más que nunca desean apóstoles a lo San Pablo que puedan decirles: “Ser imitadores míos, como yo lo soy de Cristo”.

»Mas si el Señor te llama, y así lo hace por mi indigna mediación. Él te promete su gracia para llegar hasta la cumbre del Calvario y cruci-ficarte con Él en su amor a los Jóvenes. Pero el Señor llama, y no obliga; como al joven rico del Evangelio te dice:  “Si quieres … ”.También te ofrecerá gracia para decir que sí; mas el decirlo ha de ser obra de tu voluntad libre.

»El día 9 a las 7,30 de la tarde se reanudará el Curso para Profesores de Cursillos de Militantes de Cristiandad. El Señor acarició tu alma con su gracia en el Cursillo que tú hiciste y a su final por mi mediación o la de otro hermano sacerdote te dijo: “Cristo cuenta contigo”. ¿Sigue contando contigo ... ?

»No te oculto que siguiendo a Cristo, que entregándote a Él, como seglar y en seglar, para que su gracia y su amor vivifiquen y alegren a tus hermanos, encontrarás incomprensión, burlas, pobreza, ingratitudes, olvidos y soledades exteriores e interiores, que el mundo se reirá y avergonzará de ti, que te llamará fracasado, visionario, loco.

»Mas te ruego que antes de tomar decisión alguna te vayas a un Sagrario y que le pidas al Señor por mediación de su Madre y nuestra Madre que te haga vivir unos momentos en Getsemaní o en el Calvario y te haga conocer y sentir internamente aquellas sus palabras: “Padre, todas las cosas te son posibles; haz que se aparte de mí este Cáliz, mas no se haga mi voluntad, sino la tuya” o “Tengo sed”. Él un día me hizo entender que el Cáliz amargo, que pedía al Padre que apartara de sus labios, era mi incorrespondencia a su gracia, mi falta de entrega ... y, temblando, pero confiando en su amor, me ofrecí. Medita ante el Sagrario, amado hijo: cada uno es una llaga viva de su Cuerpo Místico por la que clama, en ansias de dar su Corazón a las gentes, tengo sed de ser comulgado para que tengáis mi vida y la tengáis en más abundancia, y, sin embargo ... ¡qué poco y que mal le comulgamos ... !

»Y después ... dame tu respuesta y tu ayuda; Jesús que te ama hará que ore especialmente por vosotros los especialmente amados de su Corazón, y tú también ayuda con tus oraciones y sacrificios a todos tus hermanos que, como tú, también tienen que renovar su decisión y todos también pedirle al Señor que yo no os defraude.

»En la noche del sábado 5 al domingo 6, al par que, Dios mediante, se estará celebrando un Cursillo en Los Molinos, tendremos, para pedir por su éxito y para que el Señor derrame sus gracias y bendiciones sobre el Colegio de Propagandistas y el Curso de Profesores, una Vigilia de oración en la Capilla del Consejo Superior, que comenzará a las 11,30 de la noche para terminar con Misa de Aurora.

»Y nada más, amado hijo, sino expresarte mi gratitud por la paciencia que has tenido leyéndome y pedirte perdón por los desfallecimientos en entregarme a Cristo que han podido privarte de gracias a las que tenías derecho; mas confío en que nuestra Amantísima Madre, a quienes repetidamente os consagré, habrá suplido con su Omnipotencia de Súplica a este pobre sacerdote que con todo amor te bendice en Cristo Jesús».

Con motivo de su visita al Centro de Linares (Jaén), a principios de 1951 dirigió a los jóvenes unas palabras especiales para la revista «Cruzada», Órgano de los Jóvenes de Acción Católica, Suplemento al «Boletín Oficial del Obispado», que aparecen en el número de Enero–Febrero de ese año, Año Santo. Llama a todos a caminar hacia la santidad heroica.

«¡Amados jóvenes! –les dice–. Al despedirme de la Presidencia Nacional para irme al Seminario, dije a los Jóvenes de Acción Católica de entonces que lo hacía para hacer fecunda, en la pequeñísima parte que de mí dependiera, la sangre de los mártires y cooperar a cumplir su última voluntad de que España y todo lo hispánico fueran la Vanguardia de la Cristiandad ejemplo, pedida por el Vicario de Cristo para salvar al mundo profundamente enfermo.

»Después de nueve años de formación sacerdotal, el Señor me ha traído otra vez entre vosotros y el compromiso sigue en pie: En nombre de la Sangre Preciosa de Cristo, que está quedando estéril en tantas almas; en nombre de los mártires; en nombre de esta humanidad que amenaza destrozarse en el odio, porque no nos hacemos amor de Dios para los hombres, os exijo que jóvenes y Centro viváis como vanguardistas de Cristiandad.

»Sólo vive como vanguardista de Cristiandad, no el que se contenta sólo con no pecar, sino el que se hace sed de Cristo en su cruz, y, clavado a la Cruz de los pecados de la humanidad del siglo XX, hace de su vida una perpetua Misa y sabe recoger en su oración católica a todos los hombres de la tierra, para hacerse hostia y víctima de propiciación en el exacto cumplimiento de la Santísima Voluntad de Dios, por dura que parezca.

»Si no estáis dispuestos a morir todos los días a lo vuestro, a lo egoísta y personal, a lo viejo y muerto del hombre de pecado en que nacimos, para que Cristo viva en nosotros, en Linares, en la Diócesis y en el mundo, no serviréis a Cristo ni a la Juventud de Acción Católica que, o es juventud española transida de su sed de almas, o causa de que su Santo Nombre sea blasfemado.

»Yo sé que podéis, porque sois los amados de Jesús y en su Amor ha hecho vuestras almas generosas y ardientes; hermosas en Su Sonrisa Divina. Sólo os falta querer.

»Y para que no podáis decir el día de la paga eterna que nadie os llamó, como Sacerdote–Consiliario Nacional os llamo a todos a caminar hacia la santidad heroica que la angustia de esta hora nos exige.

»Y a vosotros, amados ejercitantes, a quienes el Señor me concedió el inefable gozo de hermosear vuestras almas en su Sangre Divina, os suplico que seáis vanguardia de vanguardistas y levadura del Reino de Dios para que pronto vuestro Centro sea Vanguardia Juvenil de Cristiandad, con fuego de Pentecostés que ponga en pie de misión a toda la mocedad de vuestra noble Ciudad.

»Siempre vuestro, porque vosotros sois de Cristo».

Se propuso, además, dotar al Consejo Superior de un Colegio de Consiliarios adecuado. A uno de ellos, el Rvdo. Antonio J. Sanchís Martínez, le dice [106]: «Penetra en el Misterio de Cristo y haz penetrar a tus jóvenes, sin eso no hay Acción Católica posible ... En cuanto a la Juventud de Acción Católica de esa ciudad [Valencia], no me extraña lo que me dices; pero me basta saber que Cristo ama con locura. Eso es lo que hace falta; menos prisa humana y más impaciencia divina [107]; que se nos apretuje en el alma el amor que Cristo tiene a los jóvenes, a todos y a cada uno, y así, ese amor de Cristo se nos escapará en el gesto, la palabra y en la vida y conociendo que el amor es suyo y no nuestro los jóvenes irán al Amor».

En noviembre de 1952, el Cardenal Primado, Arzobispo de Toledo, Mons. Enrique Pla y Deniel, le comunica que puede presentar el proyecto de la «Casa Sacerdotal de Obras Apostólicas del Consejo Superior de la Juventud de Acción Católica» a la próxima reunión de la Dirección Central de la Acción Católica [108]. Y con la aprobación de éste y del Excmo. y Rvdmo. Sr. Patriarca de las Indias Occidentales y Obispo de Madrid–Alcalá, Mons. Leopoldo Eijo y Garay, se crea en Madrid, bajo la alta dirección de la misma, y la dependencia del Consiliario de la Rama de los Jóvenes. Manuel Aparici redacta el Proyecto de Reglamento de la misma.

Atraviesa momentos difíciles. Las desconfianzas, dificultades y recelos van en aumento. Tales eran éstas que tres años después de haberse hecho cargo de la Consiliaría Nacional se ve en la necesidad de dirigirse al Cardenal Primado para aclararle lo que para él es un contrasentido [109]: « ... que siendo representante de la Excma. Dirección Central de la Acción Católica en el Consejo Superior de los Jóvenes de Acción Católica, la misma Dirección Central no tenga confianza en su representante para que sea él el que apruebe un proyecto de actuación apostólica de los Jóvenes que se reduce a una serie de Cursillos de Formación de Dirigentes y de vigilias de oraciones ante la misma imagen de la Virgen de Fátima».

Al mismo tiempo considera si debe pedir autorización para presentar la renuncia al cargo. Así en carta borrador, sin firma, [110] le dice a título personal a Alfredo López:

«Malas noticias me ha dado el Presidente a eso [111], tanto que me hacen pensar si debo pedir al Sr. Patriarca su autorización para presentar la renuncia al cargo; pues en conciencia y delante de Dios yo no puedo responder a la Jerarquía de una Juventud de Acción Católica como el Señor la quiere sin renovarla en el amor ...  Hasta ahora y después de tantas promesas de ayuda cuando se me pidió que aceptara el cargo no he encontrado más que desconfianzas y dificultades».

A pesar de todo sigue en el cargo y ese mismo año, el 28 de mayo de 1953 [112], consecuente con la preocupación que tenía antes de hacerse cargo de la Consiliaría Nacional, invita a todos los Consiliarios Diocesanos de los Jóvenes de Acción Católica a participar en los Ejercicios Espirituales y en las Jornadas de Consiliarios a celebrar en San Lorenzo de El Escorial, Madrid, a finales de junio y primeros de julio, al tiempo que les ruega le expongan su parecer, con toda libertad sobre los temas, cuyo anticipo de ponencia y elementos de trabajo les envía [113].

Como los temas a tratar eran de interés para todos los sacerdotes y Consiliarios, estimó conveniente que asistieran también, y en modo especial, los Asesores o Consiliarios de las Comisiones Diocesanas de la Juventud Obrera de Acción Católica que les ayudaban, por lo que les rogaba hicieran extensiva su invitación a todos ellos. Participaron también, entre otros, superiores de Seminarios.

Dos eran los temas que les proponía en relación con la Acción Católica:

1. Bajo espíritu apostólico de los miembros de la Obra: discriminación de las causas y posibles remedios.

«A mi modesto entender les decía es el punto fundamental; me viene preocupando desde antes de hacerme cargo de la Consiliaría, y además creo que es mucho más propio que los Consiliarios estudiemos a la luz de la teología los problemas de fondo de la Obra, que no módulos organizativos y de actuación, cuya responsabilidad ejecutiva corresponde a los jóvenes».

2. Posible reestructuración organizativa de la Asociación de los Jóvenes de Acción Católica en relación con los apostolados especializados obreros.

«Creoles decía en este segundo punto– que en conciencia debemos estudiar a fondo este problema, pues las soluciones ambiguas no sirven nada más que para enfriar las relaciones entre los distintos miembros de la Juventud, y así poder elevar un informe a los Reverendísimos Metropolitanos que les sirva para tomar las decisiones oportunas».

No todos los Consiliarios le expusieron su parecer, pero cuantos lo hicieron vinieron a confirmar la preocupación sentida por él. Todos ellos coincidieron en que los temas propuestas eran muy acertados, oportunos, interesantes, y «los más indispensables para unificar la actuación de nuestra Juventud» [114].

  « ... Ya es hora –le decía el Consiliario Diocesano de Cuenca por carta de fecha 9 de junio– de que empecemos por donde se debe empezar. Falta de continuidad y falta de espíritu apostólico. Si llegásemos a solucionar esta crisis ... Este punto me parece muy bien. Lo que ya no me parece bien lo de tantas especializaciones ...

¿Qué pasa con la H.O.A.C.? Que en muchas partes, los componentes, en su mayor número, no son obreros. A no ser que se tomen por obreros a los empleados de bancos, a policías, a depen-dientes, etc. que ni yo los tomo, ni los obreros los aceptan ...».

–  Por su parte, el Consiliario Diocesano de Menorca, Rvdo. Fernando Cortés, se expresaba de este modo en carta de igual fecha:

« ... Me parecen muy acertados los temas señalados, ya que es un problema difícil de solucionar el poco espíritu apostólico de la Juventud. Referente al segundo, en nuestra Diócesis no hemos hecho casi nada, esperamos ocasión oportuna para hacerlo ... Me uniré espiritualmente a los actos, rogando al Señor para que ilumine a los Consiliarios, a fin de que acierten en el buscar y trazar los planes apostólicos para sacar a la Juventud del estancamiento en que se halla. Se quejan los seglares de que la Jerarquía no les señala objetivos apostólicos concretos ... ».

  «Desde luego, el temario me parece un acierto. Es hora de irse al fondo de las cuestiones dejando detalles y cosas que, al fin, son consecuencia de algo fundamental, cuya solución hay que intentar ...», apuntaba el Consiliario Diocesano de Cádiz–Ceuta en su escrito de fecha 12 de junio.

  « ... Que todo salga bien y que pongamos en marcha con la ayuda de Dios a una Juventud que no siente el apostolado ni la responsabilidad de la hora presente ... », era el deseo del Consiliario Diocesano de Mondoñedo, Rvdo. José Lombardero Martínez por su carta del 20 de junio).

  « ... Tal como están las cosas no puedo asistir este año tampoco ... Tenía verdadero interés y necesidad de poder recibir otros alientos y orientaciones para ésta no poco penosa tarea. Por ambos lados estoy en baja forma ...

... Los temas me parecen interesantísimos y de viva actualidad, pues esta enfermedad de la Juventud pide remedios eficaces, como al parecer, os proponéis, con la gracia de Dios, estudiar y ofrecer en estas Jornadas ... No puedo enviarte tampoco al Asesor de la Juventud Obrera de Acción Católica, no existe. Sólo tenemos un pequeño grupo de muchachos obreros que con más buena voluntad que acierto vamos encauzando ... » le dice el Consiliario de Granada por carta de fecha 7 de junio.

  Con fecha 10 de igual mes el Consiliario Diocesano de Lugo le decía: « ... Estoy contigo muy de acuerdo en los temas a desarrollar, particularmente el de la falta de dirigentes por ser difícil encontrar espíritus sacrificados ... Tengo grandes ansias de hacer Ejercicios, con un sentido especial de Acción Católica».

  El Consiliario de Málaga, Rvdo. José María Eguaras, le preguntaba en su escrito de contestación de fecha 21 de junio si podría dar una tanda de Ejercicios Espirituales para los dirigentes de Málaga del 24 al 29 de agosto próximo. «Los considero –le decía– muy necesarios, y creo que, bajo su dirección, el bien para esta Juventud sería mucho mayor».

  « ... Ya sabes que desgraciadamente apenas tengo colaboradores y mis intentos de organizar Cursillos Diocesanos para sacerdotes se estrellan contra la frialdad ambiente de arriba le confesaba el Consiliario Diocesano de León por carta del 12 de junio. Por eso me atrevo a indicarte la conveniencia de aprovechar estas reuniones nacionales para suplir con creces lo que yo no puedo organizar, a fin de ir despertando entre el clero de esta Diócesis las inquietudes de nuestros apostolados ... ».

  « ... Dios querrá no se presenten obstáculos y entonces tendré el placer de escuchar y aprender de Vds. y enfervorizarme en las lides del apostolado al contacto con mis hermanos los Consiliarios y en particular de Vd.», le contesta el Consiliario de Vitoria el 9 de junio.

  « ... He leído los guiones –le decía el Consiliario Diocesano de Zaragoza, Rvdo. Francisco Izquierdo Molins el 17 de junio– y casi me han deprimido. El tema primero da una impresión pesimista. Hay dos hechos que la contrarrestan sobradamente: las vocaciones que nos han privado incesantemente de dirigentes óptimos; y el contar hoy con muchachos estupendos superiores, en muchos casos, en entrega sacrificada. No se puede estudiar esa ponencia sin aludir a estos hechos.

»El tema segundo plantea un problema ante el cual no cabe más que afianzarse en la unidad de Roma con la máxima cohesión y sin ninguna fisura. Si de ahí salimos, prepárate para enterrar a la Juventud de Acción Católica.

»Por lo demás, siento que acuda el último improvisado Con-siliario de Juventud Obrera de Acción Católica a discutir problemas tan graves. Si además, como el año pasado, faltan Consiliarios de Diócesis importantes, las Jornadas no pueden tener altura.

»Perdona. Creo que es mejor hablar con sinceridad en vez de quedarse en casa como hacen tantos ... ».

  El Consiliario de Toledo, por su parte, le decía con fecha 10 de junio: « ... Lo hemos leído detenidamente los cuatro y estamos de acuerdo. Convenimos también en que la raíz es más honda. ¿Estamos formados sobrenaturalmente los sacerdotes en el grado que exige este movimiento de selección? Mejor dicho. ¿Damos lo que la juventud necesita y espera? No hablemos del problema de Consiliarios, el cual sigue tan en pie como siempre. Vuelvo a repetir que las jornadas serán fructuosas. Es preferible abarcar menos».

  José María Pascual, de ¿Pamplona?, en escrito sin fecha, le decía:

«Tema primero: Baja tensión apostólica.

»Es una realidad innegable esta baja tensión apostólica en las filas de nuestra Juventud de Acción Católica. Son muy pocos los jóvenes que sienten ansias de apostolado.

»¿Causas? Una solamente. La que Vd. señala. La falta de vida interior. En la relación de concausas falta una que es la fundamental, pues es la que encierra el secreto de esta falta de vida interior. La falta de Consiliarios que se entreguen totalmente a los jóvenes y les inocule esta vida interior que hoy adolecen y les hagan sentir el celo del apostolado. Mientras no tenga el Consiliario Diocesanos a sacerdotes entregados a hacer de los Centros Parroquiales verdaderos cenáculos ...; mientras los Círculos de Estudio sean de mero cumplimiento ...; mientras se dedique más tiempo a las competiciones deportivas y menos tiempo a la formación espiritual ...; mientras se haga de los medios fin ...; mientras se siga sacando la Acción Católica de sus propios fines ... nuestra juventud nos seguirá dando la misma sensación que hoy nos da: de apatía, de frío, de poco entusiasmo. Le podrá también el clima social, le dominará la concupiscencia, le cansará todo.

»¿Quieren los Señores Obispos una Juventud de Acción Católica apostólica, con fuerza para renovar costumbres, diversiones, ambientes ... ? Que pongan lo mejor de sus sacerdotes al servicio de esta empresa y verán cómo la Juventud que toma la insignia vibra y trabaja. El Consiliario será el primero en poner en juego lo sobrenatural, exigirá; y, lleno de Dios, nuestros jóvenes harán algo.

»Y nada más acerca de este punto.

»Tema segundo: Posibles estructuraciones.

»Unidad ... Unidad .... Unidad ... y repetiría la palabra catorce veces seguidas. Nada de especializaciones. Se está haciendo a la Acción Católica migas. Tenemos en la Acción Católica más grupos y más grupitos que las iglesias protestantes. Una fe y un bautismo ... Pues una sola Acción Católica a la que pertenezcan todos, centrada ella en la Parroquia. El que de verdad se sienta llamado a la Acción Católica si es obrero acudirá a ella no por ser obrero sino porque siente en su alma el ansia de apostolado. Tomemos consejo del enemigo. El graduado que quiera ser de Acción Católica y sienta repugnancia de sentarse junto al obrero no hará nunca nada. Pretenderá nada más que figurar y los figurones en la Acción Católica son la polilla que, poco a poco, van destruyendo lo mucho o poco que se había hecho ... Mientras siga siendo “selección” no dividamos ni hagamos grupos ineficaces.

»Esta es mi manera de pensar y de sentir. Solamente admitiría una especialización circunstancial ... Pero me mantengo en lo dicho; unidad».

«No te preocupes y sigue adelante», le decía el Consiliario Diocesano de Cuenca con fecha 9 de junio.

  A todo esto añádase la falta de colaboradores sacerdotales que tenía. Sentía verdadera angustia. Ante esta situación busca sacerdotes para Consiliarios y acude a sus amigos para que le ayuden en esta tarea que considera clave para la Obra.

A D. Maximino Romero de Lema  le pidió que hiciera lo posible por convencer a algunos sacerdotes que fuesen a ayudarle. «En la Residencia de la Iglesia Española –dice D. Maximino en su declaración– reuní a un buen grupo para mostrarles la petición angustiosa de Aparici, y en aquella ocasión le envíe dos sacerdotes que trabajaron bien con él».

También pide ayuda a otros amigos como a Miguel Benzo y a Miguel Roca.

Entretanto, en el curso 1953/1954 inicia su andadura en los pisos primero y sexto de la calle de Atocha, núm. 81, frente a la Parroquia de San Nicolás, el Colegio Mayor San Juan de la Cruz. Su primer Director Seglar fue José Juan Ubarrechena y el Capellán del mismo el Rvdo. Manuel Arconada. Su artífice, como siempre, Manuel Aparici [115].

Y la Archicofradía del Glorioso Apóstol Santiago, atendiendo a las ejemplares dotes de amor al Apóstol Patrón de España y de afanoso interés por el fomento de la devoción y esplendor del culto a él debidos, que concurren en él le nombra Hermano Mayor de la misma el 28 de agosto de 1954 [116].

[90]  Rvdo. Antonio J. Sanchís Martínez.

[91]  Carta de fecha 11 de abril de 1950.

[92]  La Dirección Central de la Acción Católica Española fue constituida oficialmente el día 3 de diciembre de 1939 por el Emmo. y Rvdmo. Cardenal Arzobispo de Toledo, Primado de España, Dr. D. Isidro Gomá, de acuerdo con la resolución de la Conferencia de los Rvdmos. Metropolitanos designando Consiliario General de la misma al Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de Tortosa, Viceconsiliario General al Ilmo. Sr. D. Hernán Cortés, Secretario General al Ilmo. Sr. D. Zacarías de Vizcarra y Vicesecretario General a D. Emilio Bellón.

[93]  Su carta de fecha 26 de mayo de 1950.

[94]  « ... Se ve en la historia de la Iglesia de España de esa época –dice el Cardenal D. Vicente Enrique y Tarancón Cf.– una especie de, no de enfrentamientos, pero sí de división de criterios por parte de la Jerarquía sobre la Acción Católica. Hay Obispos que son “furibundos” de la Acción Católica, y otros que son un poco más … opuestos a la misma ...

»Manuel Aparici sufrió mucho los primeros años de esa lucha, de esa desmembración ... Al separarse en especializados es cuando se resquebrajó la unidad de la Acción Católica; y entonces es cuando efectivamente Manolo, que había sido Presidente de los Jóvenes y ahora era Consiliario, esa división la veía como un peligro».

[95]  José María Castán Vázquez.

[96]  De fecha 3 de junio de 1950.

[97]  De fecha 10 de junio de 1950.

[98]  Salvador Sánchez Terán.

[99]  ECCLESIA de fechas 25 de abril y 2 de mayo de 1964.

[100]  Salvador Sánchez Terán (ECCLESIA de fechas 25 de abril y 2 de mayo de 1964).

[101]  Nota manuscrita de Manuel Aparici sin fecha.

[102]  Informe de los Peritos Archivistas.

[103]  Enrique Montenegro L. Saavedra.

[104]  Cf. Salvador Sánchez Terán.

[105]  «Monte del amor», para él.

[106]  Carta de fecha 20 de septiembre de 1950.

[107]  «La impaciencia es divina –decía Manuel Aparici–. Nace del amor. La prisa, no, porque nace del temor y se mide contra reloj» (Mons. Jesús Espinosa Rodríguez).

[108]  C.P., 8947.

[109]  Carta de fecha 16 de enero de 1953.

[110]  No se sabe si llegó a cursarla.

[111]  A la Ruta de Fátima.

[112]  Con anterioridad, había expuesto lo que se debía hacer en la Acción Católica Española: «Ahora [en 1952] –escribe– hay que hacer lo mismo: cooperar con la gracia para hacer de España y todo los hispánico Vanguardia de Cristiandad».

[113]  Los gastos de asistencia corrían, como en años anteriores, a cargo de la Consiliaría Nacional y de la Dirección Central de la Acción Católica.

[114]  Lo entrecomillado corresponde al Consiliario Diocesano de Ávila, Rvdo. Félis de las Heras. Su escrito de fecha 5 de junio.

[115]  Así nos lo dice Carlos María López–Fe alumno del Colegio en ese año.

[116]  SIGNO de fecha 5 de septiembre de 1965.

Peregrinar es caminar por Cristo al Padre, a impulsos del Espíritu Santo, con la ayuda de María y llevando consigo a los hermanos".

 

Manuel Aparici.

Este sitio se actualizó por última vez el 15 de mayo de 2009

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